ME DISPONGO A SOLTAR
Ninguna relación que establezcamos en esta vida puede ser
eterna, todas tienen un principio y un final, y nosotros tenemos que tener la
disposición de dejarlas ir, cuando se llegue el momento.
El fin de un amor o la muerte misma, son ejemplos de un
final, que por lo general, nos es difícil aceptar. Este sentimiento es parte de
nuestra naturaleza humana. Pero si nos concentramos en un amor frustrado o
pasan los años y seguimos sin aceptar la muerte de un ser querido, esto se
convertirá en un obstáculo para avanzar.
Nuestra vida tiene que seguir y tenemos que darnos la
oportunidad de conocer gente nueva con afectos nuevos que nos ayuden a
regenerar en nosotros lo que hemos perdido. No podemos ir en contra de la Ley
de Dios y de sus designios, lo que si podemos hacer es aprender de ellos cuando
las circunstancias no sean comprensibles a nuestros ojos.
Tenemos mucho que aprender y tenemos que avanzar.
Deja el pasado y concéntrate en el presente, que es lo único
que existe en realidad.

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